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jueves, 4 de noviembre de 2010

Monsters: Si tu no los molestas ellos no te molestan...


Con esta frase tan fugaz (pero muy certera) basa toda su esencia la séptima película de Gareth Edwards que ya nos deslumbró en 2005 con el docudrama Hiroshima. Lo cierto es que cuando uno va al cine a ver una película con semejante título quizás piensa que se va a encontrar con una obra más de acción y alienigenas a mansalva, o con una copia barata de Cloverfield (Matt Reves, 2008) o de District 9 (Neill Blomkamp, 2009) nada de eso, Monsters brilla por su cuenta aportando en su totalidad una interesante visión de lo que supone vivir rodeado de monstruos. 
Monsters narra las desventuras de una pareja norteamericana interpretados por Witney Able y Scoot McNary que deberán cruzar territorio alienigena (que se encuentra entre los Estados Unidos y México) para llegar sanos y salvos a casa. Al principio ambos personajes son más bien opuestos, él acepta a regañadientes la tarea de llevar a salvo a la hija de su jefe, un multimillonario de la prensa, a cambio de dinero y un reportaje y ella (típica niñata rebelde) ve todo como una divertida aventura hasta que se acerca a las vallas electrificadas que delimitan ese territorio salvaje e inhóspito al que se han de adentrar. Una vez dentro la vida no será igual para ninguno de los dos.
Monsters es una película de un viaje mas que una película de monstruos. Éstos aparecen, pero podría decirse que son lo de menos. No son en absoluto los protagonistas, apenas se ven y salvo por un par o tres de escenas no aportan nada de acción a la trama, cosa que hasta se agradece.

Podría decirse que la película tiene una doble lectura, mucho más profunda e inteligente sobre la invasión de una nueva especie. Sobre todo si la comparamos con la situación actual, donde los choques entre culturas hacen que ciertos sectores se sientan incómodos. Lo que más me llamó la atención de este titulo es si bien en un bando (mexicano) se toman la invasión extraterrestre como algo más natural (dentro de lo agresivos que llegan a ser los cefalópodos gigantes del espacio exterior que habitan la película) los EEUU son mucho más drásticos, ¿podría decirse lógicos?, que sus vecinos afectados, esos muros de piedra gigantes que emborronan el horizonte son muestra de ello, aunque luego éstos no sirvan para nada. Los espaldas mojadas de ocho payas son tan escurridizos como los de dos. Interesante es también el planteamiento inicial de la trama (lleno de detalles) y convirtiéndolo en un bucle sin fin.

Monsters no es una película recomendable para el publico devorador de palomitas y efectos especiales, sino para amantes del cine social e intimista. Una película que bien podría haber hecho John Syles o incluso Lars Von Trier con idénticos resultados. 

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