24 Imágenes por Segundo

miércoles, 16 de junio de 2010

Un Profeta: ¿La carcel? una escuela...

Películas sobre cárceles hay muchas. Unas buenas otras menos y otras que más vale dejarlas en el cuarto de castigo y perder la llave.Este no es el caso de Un Profeta (2009) dirigida por Jacques Audiard y protagonizada por Tahar Rahim, Niels Arestrup, Salem Kali, Alaa Oumouzoune. Una excelente obra maestra tanto en dirección, interpretación como en narrativa. Las más de dos horas que dura la película te mantienen enganchado a la butaca, embelesado por la interpretación de Tahar Rahim que borda con gran verosimilitud el personaje que le ha toca do interpretar.
Para el que aún no la haya visto, Un Profeta narra las desventuras de Malik El Djebena, un pobre desgraciado condenado a seis años de prisión. Malik carece de estudios. No sabe leer ni escribir y parece no sólo desorientado, sino aterrorizado con lo que va a encontrar dentro de su nuevo "hogar". Pero de tonto no tiene un pelo y la suerte (si se le puede llamar así) hace que se tope con una banda de corsos que domina la prisión. Poco a poco le irán encomendando una serie de "misiones" que debe cumplir para ganarse unos cuantos privilegios que lo conseguirán hacerse mucho más fuerte y así ganarse la confianza de César Luciani líder del grupo.
Malik aprende rápido, no solo en lo que concierne a lo "sano" (culturizarse, leer, escribir...) sino también al lado oscuro de la sociedad carcelaria. Con el tiempo se atreverá a elaborar sus propios negocios , lejos de los ojos de su "amo"...
En un momento como este que el cine parece estar lleno de remakes, secuelas, precuelas y refritos, Un Profeta es un soplo de aire fresco. Un regalo para la memoria cinematográfica. Audiard sabe hacer muy bien su trabajo tras la cámara. Sabe enganchar al espectador, no aburrirlo y sobre todo darle a la trama curda y realista ciertos toque de "realidad mágica" como la aparición constante del fantasma de Reyeb (Hichem Yacoubi) asesinado por Karim por orden de Luciani. O esa extraña visión (casi Lynchiana) del atropello del ciervo en la carretera que luego se convierte en una realidad...Un Profeta también tiene escenas tiernas. Son escenas de sensaciones, las de Karim cuando se le devuelve (momentáneamente) la libertad y puede volar, pisar la arena de la playa, sentir el agua en sus pies o poder abrazar al hijo de su mejor amigo Ryad´s. Son momentos compartidos por el personaje con el espectador y que se agradecen no sólo por nosotros, sino hacia el propio protagonista. La perfecta conclusión de la trama, ese momento gracioso, con un Karim aparentando ser un simple exconvicto más mientras detrás suyo le acompaña (muy poco disimuladamente) su nuevo séquito no tiene precio.

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