24 Imágenes por Segundo

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Pontypool: Please, Don´t Speak in English!


El mundo del cine muchas veces da ciertas sorpresas, sobre todo en un momento en el que las ideas de ciertos creativos se limitan a copiar cual clones guiones venidos de otros rincones o incluso hacer refritos de éxitos del pasado. Había oído hablar de Pontypool (Bruce McDonald 2008) hace bien poco, a través de una reseña en una web de esas de descargas ilegales que pululan por la red. La primera cosa que hice fue ver el trailer como referencia a que el producto en cuestión valía la pena. Lo que se presentaba no era mucho. Tres personajes encerrados en una emisora de radio perdida en vete a saber que lugar de los EEUU recibiendo una serie de llamadas telefónicas angustiosas de personas que aseguraban que algo extraño estaba pasando a su alrededor...

Como uno es muy curioso, y por otro lado en la película se trata del mundo de la radio (medio que me dio la oportunidad de ser quien soy profesionalmente) conseguí hacerme con una copia de la misma.

A primera vista he de decir que la película me impactó. Si es cierto que su segunda mitad es algo extravagante, un poco difícil de digerir pero una vez la introduces en tu estómago acaba por gustarte, más aun encantarte. No es una película para todos los públicos, me refiero a los que adoran el gore, los monstruos, y los psicokillers vestidos de mamarracho. Es una obra minimalísta, de esas que te hacen pensar y que esconde un trasfondo mucho más profundo del que realmente aparenta.


Aparentemente Pontypool tiene todos los números de ser una nueva película de zombis, graso error. Sí, hay masas de gente que asesina a otras personas con una virulencia atroz, hay seres que arrastran los pies y miran fijamente a la nada en busca de alguien a quien hincar las uñas o los dientes. Pero no es una película de zombis.


Los tres protagonistas (Stephen McHattie, Lisa Houle, Georgina Reilly) son testigos de algo que sucede a su alrededor pero que no pueden ver. La radio tiene eso, es ciega de nacimiento pero no sorda. Su personaje principal llamado Grant Mazzy (Stephen McHattie) es un hombre rudo, de rostro difícil, que sólo sabe seducir con su voz a una audiencia pueblerina. Cuenta chismes de la comunidad y recibe cartas de admiradoras ya entradas en años, como él. Una madrugada, antes de llegar con su coche a la emisora, en plena tormenta de nieve, se topa con una extraña mujer que balbucea algo repetidas veces y después desaparece en la oscuridad. Ese suceso le deja un poco sorprendido por lo que decide utilizarlo como reclamo a su audiencia para que le sugieran cosas mediante el teléfono en antena. Su productora Sydney Briar (Lisa Houle), un poco harta de las extravagancias de su jefe trata por todos los medios que éste no se salga de su guión (que consiste en anunciar esto y aquello o hablar del tiempo o de cosas más mundanas como entrevistar al coro de la iglesia que ha venido a visitar el estudio) Sólo la técnico de sonido Laurel-Ann Drummond (Georgina Reilly) parece divertirle este cambio de rumbo del programa. La cosa se complica cuando Rick Roberts (con la voz de Kem Loney) corresponsal aéreo de la ciudad llama para comunicar que algo extraño está sucediendo en el centro de Pontypool. Al arecer una serie de personas están saliendo a la calle y asesinándose los unos a los otros...

Lo que sucede a partir de entonces es una serie de situaciones angustiosas, donde la duda es una constante. Todo el mundo sospecha que aquello es una farsa, que se trata de una broma pesada para desprestigiarse los unos a los otros. Pero la aparición de los primeros síntomas de esa extraña locura en uno de los protagonistas hará que el resto se convenza de que algo extraño está sucediendo.  

Pontypool entraría en la categoría de cine de infectados. Y lo haría por la puerta grande. Hay momentos que recuerdan a películas como las sagas [REC] (Jaume Blagueró y Paco Plaza 2007), 28 Días Después (Danny Bloyle 2002), Warning Sign (Hal Barwood 1985) o The Crazies (George A Romero 1973). Pero así como en estas se trata de un virus que entra por la sangre, en el caso de Pontypool la invasión se lleva a cabo por otras vías mucho más mundanas, extrañas pero lógicas y que recuerdan a la grandiosa La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (Don Seigel 1956) o incluso a ciertos episodios de series de la talla de Twilight Zone o Expediente X.  

1 comentarios:

A las 2 de diciembre de 2009, 16:26 , Anonymous Miguel Ángel García ha dicho...

Una buena baza de la película es que transcurre en Canadá, no en los EEUU, y en una zona próxima al Quebec. De ahí el juego de idiomas que se trae la película.

 

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