24 Imágenes por Segundo

jueves, 31 de enero de 2008

Hijos de los hombres.

De vez en cuando el cine nos ofrece verdaderas joyas de esas que te impactan y tardan mucho de curar. A veces el cine nos ofrece obras cuyo daño es tan irreversible que la herida es pútrida y hay que amputar y aun así suelen dejar graves secuelas. Otras veces la herida es tan limpia y sanadora que su marca dura pero no duele. Este es el caso de Hijos de los Hombres la última obra de Alfonso Cuarón. La película cuenta la historia de un futuro cercano (situado en el 2027). La humanidad agoniza. Hace 18 años hubo una nueva cepa de gripe que aniquiló a millones de personas y los que sobrevivieron descubrieron que eran estériles. En la tierra ya no hay niños. El ser más joven del planeta es un muchacho de 18 años, convertido en una estrella mediática y que, por fatalidades de la vida, acaba asesinado por uno de sus fans. La acción de Hijos de los Hombres transcurre en Londres. Un lugar desgarrado por la violencia, el caos y los enfrentamientos entre sectas nacionalistas. Theo (Clive Owen), es un desilusionado ex activista ahora convertido en burócrata. Su antigua compañera sentimental (Juliane Moore), se pone en contacto con él. Ella es una paria y está considerada para la sociedad como la cabeza pensante de un grupo terrorista llamados Los Peces. Juliane (curiosamente se llama así su personaje) le comunica a Theo que tiene un secreto para compartir que si sale a la luz puede llegar ser una verdadera bomba de relojería dependiendo, claro está, en cuales manos caiga… A partir de entonces el viaje de Theo se convierte en un sin parar. Si Londres es un lugar más o menos seguro (cosa que vemos que no es así) las afueras es una jungla llena de peligros en los que sobrevivir se transforma casi en un milagro. Y hasta aquí puedo leer… Por lo menos en lo referente a la trama película. Creo que Hijos de los Hombres no es una película de ciencia ficción, por lo menos tal y como la conocemos. Podríamos englobarla en ese grupo de películas cuya veracidad, pese a la ficción, las convierten en casi un documental o en un reflejo de la realidad. Dentro de este grupo podríamos inlcuir, Blade Runner, LaHora Final, Alien, A Scanner Darkly, 28 Dias Después o incluso Amanecer de los Muertos. El terror o la ficción no es de mentirijillas, son tan reales como la vida misma. Son un miedo tangible, cotidiano, que puedes encontrártelo en todos lados. El monstruo de Alien es creíble, y por qué no, posible. También es posible la plaga que en Hijos de los Hombres esteriliza la humanidad conduciéndola a una agonía tan lenta y devastadora como lacónica y poética. Y la cámara está allí, como si se estuviese en esos momentos rodando un documental. Todo lo que te rodea es verosímil. Nada, por muy extraño que aparezca, se sale fuera de lugar. Es un autentico viaje en el tiempo. Un viaje hacia un universo paralelo, posiblemente el nuestro o uno no muy alejado de nosotros. La película está repleta de momentos inesperados, que el espectador, acostumbrado ya a mil y un trucos de guión, agradece. Su final es, aunque parezca lo contrario, desesperanzador. Te deja sentado en el sofá, preguntándote millones de cosas, imaginándote tu situación y tu reacción dentro de la trama. Ignoro si la novela de P.D.James, en la que se basa la película, consigue eso. Es muy posible. Pero si os aseguro que la película lo consigue.

1 comentarios:

A las 3 de febrero de 2008, 17:35 , Blogger flor de te ha dicho...

Eres un pedazo de artista de la palabra. eres un periodista nato. T'estimo.

 

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