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jueves, 10 de abril de 2008

King Of Kong: A fistful of Quarters (Seth Gordon, 2008).

Desde hace un tiempo me estoy habituando a ver documentales. Claro en nuestro país es difícil hacerse con algunas de estas joyas por lo que nos obligan a recurrir, en muchísimos de los casos de la importación o de una burra que corre por Internet.

Claro, el principal problema en estos lares es el poco interés por el docudrama. Solo unos cuantos privilegiados (el cansino “Michael Moore”, el oportunista “Al Gore” o el agridulce “Morgan Spurlock”) han conseguido traspasar fronteras y llamar la atención de un determinado público.

No me imagino una obra (brillante y muy divertida) como “King of Kong: A Fistful of Quarters” como estrenada en cualquier cine o multisala, como el caso de “Boowling for Columbine” “Una Verdad Incomoda” o “Super Size Me”. En primer lugar la temática, una legendaria competición entre jugadores de maquinas recreativas concretamente la de “Donkey Kong”, no es muy atrayente para algunos espectadores. La cultura de los videojuegos aun es algo pensado para un espectador juvenil y en absoluto para personas de una supuesta mentalidad sesuda o concienciada con temas mucho más sociales. Una lástima. Por que se pierden uno de los mejores documentales de la historia del cine.

“King of Kong: A Fistful of Quarters” narra la historia de un pique. Un reto entre jugadores de salones recreativos de los 70 que se pasaban horas y horas con sus granos en la cara y su mirada lerda jugando a “Pac Man”,” Q-Bert”, “Oust” o “Donkey Kong”, en vez de estar ligando con las pibillas. Eran los típicos tíos feos de la clase que le sudaban las manos y que se dejaban crecer una especie de pelusa a la altura del labio superior (normalmente demasiado pronunciado para asomar una dentadura equina repleta de sarro). El documental habla de uno de ellos Billy Mitchell , el típico un paleto que va de triunfador por la vida (ha creado una empresa de salsas barbacoa) y que es más hortera que un cerdo con un diente de oro. El tipo es un cromo. Verlo pasear el palmito produce risa instantánea y mucho más aun cuando hace alarde de su éxito. Vamos arquetipos como este a puñados en cualquier bar o chiringo de playa del territorio español. Salvo que este es yankee con lo cual es más deprimente.

Su némesis es Steve Wiebe un tipo mucho más normal, ex ingeniero de Boeing, profesor de ciencias de una escuela de Redmon, Washinton, padre de dos niños y un personalidad algo obsesiva compulsiva, sobre todo debido a sentirse toda su vida como el típico perdedor. El tipo un buen día le da por mirar por internet una web especializada en informar sobre las mejores puntuaciones en maquinas recreativas de los 70 u 80. En ello descubre que Billy Mitchell es el campeón mundial de Donkey Kong (si, la del gorila garrulo que lanza barriles al pobre Mario Bros.) Así que decide superarlo, se compra una máquina recreativa con el juego y comienza a practicar en el garaje de su casa.

Al principio la cosa no le va muy bien pero el tipo se pone muy cabezón y se dedica a hacer todo tipo cálculos de secuencias con un lápiz blanco sobre la pantalla de la maquina y gracias a ello va superando una a una las más de 200 pantallas del juego. A través de la misma web consigue ponerse en contacto con una vieja gloria de los campeonatos de maquinas arcade, un ex hippy con pinta de lunático que ahora es arbitro en este tipo de eventos, a aparte de webmaster de susodicha web. La noticia del desafío no tarda en llegar a oídos de Mitchell, el tipo tiene todo tipo de sicarios (todos salidos de una película mala de empollones y fracasados de instituto) que se encargaran de poner las cosas difíciles, es un decir, a Wiebe y que producen la risa incontrolable en cuando ves con que fidelidad y devoción profesan al impresentable de Mitchell. Tras un estrepitoso fracaso en un campeonato cerca de su estado, consigue llegar a la última pantalla del juego, pero uno de los sicarios (un tipo odioso y baboso) consigue ponerlo de los nervios por lo que no llega a la puntuación necesaria para ganar. A todo eso Mitchell ni se presenta, se niega a competir, él es el mejor sin duda alguna. Su endiosamiento no le deja mezclarse con la plebe por lo que envía un (discutible) video en el que en ningún momento se puede verle a él jugando donde supera su propio record con creces. Cuando Wiebe pide ver el video el baboso se niega en rotundo con una estúpida sonrisa de esas en la que si estuvieras allí le estamparías los morros de un puñetazo. Nuestro héroe, pese a pasarse toda la competición jugando se marcha llorando de rabia e impotencia al hotel donde le espera su familia.

Cuando todo parece perdido aparece otra nueva oportunidad para él. Un nuevo campeonato justo en la misma ciudad en la que vive Mitchell…

No voy explicar más porque hay que verlo. Lo mejor de todo es que esta historia es verídica y no tiene guión alguno, es decir no son actores profesionales con una trama inventadao para la ocasión. Lo mejor del docudrama es la esencia que quiere transmitir y que no es más que a nadie le gusta perder y, sobre todo acerca del espíritu de superación, tratar de demostrar a los demás, a los que nos quieren que podemos hacer cosas inusuales por lo que se sien tan orgullosos de nosotros. Cueste lo que cueste. Aunque al final no sea como nosotros esperábamos ni deseábamos. No hay moralina, ni “Happy End” ni siquiera final chungo. Es mucho más que eso. Es real como la vida misma.

Trailer oficial:


8 comentarios:

A las 11 de abril de 2008, 11:32 , Anonymous Cels ha dicho...

Tu blog es una fuente inagotable de información!! Enhorabuena!!!
(y, además, compartimos gustos!!)
Salut.

 
A las 11 de abril de 2008, 12:39 , Blogger foscardo ha dicho...

De nada!! Yo sin cine no podria vivir! Llevo todo la vida adicto a él es como una droga jajaja

 
A las 11 de abril de 2008, 16:54 , Blogger SisterBoy ha dicho...

Fosc me habia olvidado de este blog, tendré que marcarlo en mis links para visitarlo más a menudo.

Como tu mismo dices es improbable que la pelicula llegue a tener la difusión comercial de los otros documentales que has mencionado y tampoco merecerá la atención de ningún ciclo documental patrocinado por algun ayuntamiento o Caja de Ahorros asi que no habrá más remedio que "comprarla"

La clave es ¿hay subtitulos?

 
A las 11 de abril de 2008, 17:35 , Blogger foscardo ha dicho...

Los hay my friend!!

 
A las 11 de abril de 2008, 17:41 , Blogger Queer Enquirer ha dicho...

Eres un friky!!

 
A las 11 de abril de 2008, 20:27 , Blogger foscardo ha dicho...

y tu una marica jajaja

 
A las 12 de abril de 2008, 0:05 , Blogger Queer Enquirer ha dicho...

¿Cómo te has dado cuenta?

 
A las 12 de abril de 2008, 11:18 , Blogger foscardo ha dicho...

En como se te queda tonta la mano al caminar. A mi tambien me pasa jajaja

 

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